La salud y el bienestar de quienes trabajan en seguridad y emergencias plantean cuestiones que van más allá de la preparación técnica y operativa. La propia naturaleza del trabajo policial incorpora elevadas demandas emocionales, físicas y psicológicas, mientras que los profesionales e intervinientes en emergencias pueden verse expuestos a situaciones críticas que afectan también a su bienestar. El Manual de buenas prácticas en salud y bienestar policial aborda esta realidad desde la salud física y mental hasta la intervención organizacional.
Federico Gómez Sáez, médico e intendente jefe de Policía Local jubilado, sitúa en abril de 2019 el inicio de un recorrido construido alrededor de una idea: cuidar a quienes cuidan y protegen. Aquel primer planteamiento surgió en el ámbito de la humanización sanitaria, en el Hospital La Fe de Valencia, y posteriormente fue evolucionando a través de diferentes iniciativas hasta desembocar en la constitución del grupo multidisciplinar Psyche y en la elaboración del Manual de buenas prácticas en salud y bienestar policial.
El planteamiento partía de proporcionar al profesional herramientas para gestionar sus emociones y favorecer su bienestar personal y profesional, pero incorporaba también otra dimensión: ayudar a las organizaciones y a sus responsables a contar con profesionales sanos, entendiendo que el estado del policía repercute asimismo en el servicio que recibe la ciudadanía.
Posteriormente, Gómez Sáez coordinó académicamente Buenas prácticas en Protección Civil. Estrategias de promoción de la salud y el bienestar e intervención en crisis, un segundo trabajo que dirige la atención hacia voluntarios, técnicos e intervinientes en emergencias. El manual integra la salud y el bienestar dentro de una concepción que alcanza también la intervención en crisis y la protección física, psicológica y social de quienes participan en la respuesta ante situaciones adversas.
Canal de Noticias USECIM inicia con esta conversación un recorrido destinado a profundizar en la salud y el bienestar de los profesionales de la seguridad y las emergencias, desde el cuidado individual hasta la responsabilidad de las organizaciones, la prevención y la respuesta ante situaciones críticas.

El bienestar del profesional repercute también en la atención que recibe la ciudadanía, una de las ideas que atraviesa el planteamiento de Federico Gómez Sáez sobre la humanización de la actividad policial.
USECIM: Usted sitúa en abril de 2019, en un Congreso Internacional de Humanización Sanitaria celebrado en el Hospital La Fe de Valencia, el primer esbozo de la idea de «cuidar al cuidador» aplicada a la Policía. ¿Qué estaba observando entonces en la profesión policial que le llevó a considerar necesario abrir este camino?
FEDERICO GÓMEZ: Mucho sufrimiento en los policías y una profunda estigmatización de la salud mental policial. También observé algunas desconexiones del ciudadano con su servicio de seguridad, por diferentes razones, pero en algún caso debido a cierto cansancio y desesperanza del policía.
Por ello, constituimos la asociación Humanización de Policía, o proyecto H-Policía, desde la perspectiva del factor humano en la ecuación policial. Sus miembros —policías locales y nacionales, militares de la Casa Real y de la UME, abogados, psicólogos, un trabajador social y un médico— aportaban una diversidad y un enriquecimiento notables en la búsqueda de soluciones que mejoraran el planteamiento del bienestar policial, repercutiendo también en la mejora de la atención al ciudadano.
Era una oportunidad única para iniciar este viaje que nos llevará a Ítaca. Estábamos en nuestro «momento», febrero de 2020.
Sobre este pilar se creó el germen de «cuidar al cuidador y al que nos protege», con numerosas iniciativas, pese a las dificultades y la estigmatización que existía dentro de los cuerpos de seguridad a la hora de hablar de ciertos temas: ideación suicida, calidad del sueño, bienestar psicológico, depresión, ansiedad, estrés, burnout o salutogénesis, según Antonovsky. Siempre pensando que el bienestar policial repercutirá en una adecuada atención al ciudadano.
“El bienestar policial repercutirá en una adecuada atención al ciudadano”
USECIM: Resulta significativo que el punto de partida se produjera precisamente en el ámbito de la humanización sanitaria. ¿Qué encontró en aquella forma de entender el cuidado que consideró trasladable al ámbito policial?
FGS: Estuve influido por el buen hacer del presidente de la Fundación Humanizando la Sanidad, Dr. Gabriel Heras, buen amigo, y por su trabajo confluente. Y, sobre todo, por el acompañamiento al que sufre, por nuestra propia fragilidad, que nos dignifica, y por la necesidad de nuestro propio autocuidado: cuidar al que nos cuida.
Así, con bienestar emocional, podemos trabajar de forma técnica, pero, sobre todo, de forma más humana, sensible, cariñosa y respetuosa en el servicio a los ciudadanos, tanto en el ámbito policial como en el sanitario —médicos, psicólogos, enfermeros y personal auxiliar—.
Como se denominó en un congreso de humanización: «Seamos testigos juntos».

La prevención y el cuidado de la salud de quienes trabajan en seguridad requieren también avanzar en la desestigmatización y en una cultura que permita reconocer y afrontar las dificultades.
USECIM: Cuando hablamos de humanizar la Policía, ¿de qué estamos hablando exactamente? ¿Cómo se compatibiliza esa humanización con una profesión marcada por la exigencia, el ejercicio de la autoridad, la presión y la toma de decisiones en situaciones difíciles?
FGS: Hay dos conceptos clásicos del pensamiento romano que resultan especialmente interesantes para comprender el liderazgo:
Potestas: el poder que otorga el cargo. Mando porque la sociedad me otorga esa competencia. Se extingue con la finalización del trabajo, con la jubilación.
Auctoritas: el poder que nace del reconocimiento, el que los demás conceden a las personas y que continúa incluso después del trabajo, persiste en la jubilación. Esta auctoritas se construye mediante competencia profesional, experiencia, coherencia, integridad, ejemplaridad, capacidad de escuchar, conocimiento, serenidad, justicia en las decisiones y respeto hacia los demás. Todo ello es humanizar nuestra profesión.
Por ello, la potestas consigue obediencia y la auctoritas consigue compromiso. Lo importante es integrar ambos conceptos. Es decir, el cargo te proporciona autoridad formal; tu comportamiento con tus compañeros y vecinos decide si tendrás autoridad real. O, de forma más contundente, la potestas te coloca al frente y la auctoritas hace que los demás te reconozcan como líder y transforma el poder jerárquico en liderazgo legítimo y confianza profesional.
“La potestas consigue obediencia y la auctoritas consigue compromiso”
USECIM: Después llegó la pandemia, que usted describe como un periodo especialmente exigente para los policías, y posteriormente diferentes proyectos relacionados con bienestar, salud mental y prevención. ¿Qué cambió durante aquellos años en la percepción de las necesidades de los propios profesionales?
FGS: Ha sido un camino difícil y, a veces, desolador, porque a algunas instituciones les cuesta comprar tu relato. Presuponen que generar una herramienta de este tipo puede llevar a los policías a exigir más derechos y dinero. Convencerlas de que es importante para el rendimiento de todos y para la mejora del absentismo no ha sido fácil, incluso entre los propios policías.
Así, presentamos nuestras ideas, buscando sinergias, en varias universidades: UCASAL, la Universidad Católica de Salta, en Argentina; la Universidad de Alicante, y ante la Policía Nacional de Colombia, con el coronel Oleskyenio Flórez, en septiembre de 2020.
También realizamos un estudio, el proyecto Beiwe, con Labsitec, de la Universidad de Valencia, evaluando la calidad de vida y el bienestar psicológico de los agentes de Policía Local de la provincia de Albacete, en mayo de 2021. Como consecuencia de ello, implantamos el primer curso de mindfulness en Policía Local, en junio de 2021.
Más tarde, en junio de 2022, recibimos un galardón en los premios MEES, patrocinados por Affor Health, con un Psicomed y un PAE durante un año para 500 policías, que resultó difícil de completar debido a esa profunda estigmatización de la que hablábamos.
Pero otro hito importante llegó en noviembre de 2022, con la creación en la Ejecutiva de Unijepol de la Secretaría de Bienestar Policial, que permitió sumar esfuerzos y reforzar esta línea de trabajo. En la actualidad, su presidenta nacional, Julia González, jefa de la Policía Local de Valladolid, mantiene el apoyo a esta línea y apuesta por darle continuidad, siguiendo el impulso dado anteriormente por su antecesor en la presidencia, Pascual Martínez, en un periodo en el que otras importantes jefaturas de Policía Local también comenzaban a abordar esta materia.
«Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige». Séneca.

El bienestar profesional no es únicamente una responsabilidad individual. Las organizaciones, sus jefaturas y los responsables políticos también tienen un papel en la prevención, la formación y el fortalecimiento de los recursos de apoyo.
USECIM: En septiembre de 2023 se constituye Psyche como un grupo multidisciplinar en el que confluyen psicólogos, médicos, mandos policiales, técnicos de emergencias, especialistas en prevención y profesionales de otros ámbitos. ¿Por qué consideraron necesaria una composición tan diversa para abordar la salud y el bienestar policial?
FGS: Localizar a los autores supuso una búsqueda muy meditada, tratando de encontrar los mejores perfiles para que me ayudaran, sin ánimo de lucro, en este viaje emocional o interior y lo enriquecieran.
Son doce autores que reúnen en su formación diferentes disciplinas y perfiles: siete psicólogos, dos médicos, siete mandos policiales y policías de base, un filósofo, dos abogados, tres escritores, tres profesores universitarios, cinco profesores de escuelas de Policía, dos técnicos de emergencias y varios prevencionistas.
Buscamos que el grupo presentara diversidad geográfica, formativa, de categoría profesional, de profesión y de responsabilidad, pero con un mismo objetivo: mejorar la discusión, el debate y el consenso, generando un equipo sólido y formado. Hay autores que no son policías, pero están vinculados con ellos y son líderes en gestión de equipos, liderazgo organizacional y prevención policial.
USECIM: Define el primer manual como un trabajo realizado «por policías para policías», pero en su elaboración intervienen profesionales procedentes de disciplinas muy diferentes. ¿Qué aporta el conocimiento de la propia profesión que difícilmente puede aportar alguien que la observa únicamente desde fuera?
FGS: Un policía que se pone el uniforme y que además es psicólogo, junto con otros compañeros con formación en diferentes disciplinas, potencia la elaboración de un manual que habla de buenas prácticas en la Policía. Su conocimiento no solo proviene de su formación, sino también de su experiencia.
USECIM: Usted figura como coordinador del manual dedicado al bienestar policial y como coordinador académico del posterior trabajo sobre Protección Civil. ¿Cuál ha sido exactamente su papel en la concepción, selección de profesionales, definición de contenidos y coordinación de estos proyectos?
FGS: En realidad, he ejercido ese papel de guía en la organización, con mayor o menor éxito. La selección de los autores fue en todo momento una búsqueda personal, no exenta de dificultades, porque sus perfiles debían ser de alto nivel, sabiendo además que no habría contraprestación económica y que participarían únicamente con la voluntad de ayudar a sus compañeros a mejorar sus condiciones, tanto profesionales como personales.
La definición de los contenidos y del índice fue dirigida por mí, pero posteriormente consensuada con el resto de los autores. Hemos trabajado mucho en equipo. Y la coordinación y el impulso del proyecto siguen, incluso ahora, siendo responsabilidad mía.

La cultura de prevención y cuidado se extiende al conjunto de profesionales e intervinientes que participan en la respuesta ante situaciones de emergencia.
USECIM: El Manual de buenas prácticas en salud y bienestar policial no se limita a la salud mental. Aborda salud física, estrés, trastornos emocionales y psicológicos, suicidio e intervención organizacional. ¿Por qué consideraron necesario trabajar desde una concepción integral del bienestar policial y no centrarse exclusivamente en los problemas psicológicos?
FGS: Hemos investigado buscando un planteamiento preventivo, de fácil lectura y sin tecnicismos. Incluye una parte teórica, pero se apoya en un conjunto de mensajes prácticos explorados por nosotros en la búsqueda del bienestar policial.
Es un término más amplio que la simple salud mental. Hablamos de una salud integral que incorpora también la dimensión física, social y familiar del policía. Algunos ejemplos de buenas prácticas son la enseñanza de mindfulness, la prevención del suicidio policial, la gestión del duelo y la comunicación de malas noticias o la gestión de las emociones.
Hay que tener en cuenta que el manual es un homenaje a los agentes de la ley, pero también una llamada a la acción. Explora en profundidad los riesgos psicosociales a los que se enfrentan los policías, desde la exposición a la violencia y el riesgo físico hasta las difíciles condiciones laborales y la falta de reconocimiento.
USECIM: En el planteamiento del manual aparecen tanto las herramientas que puede utilizar el propio profesional como la necesidad de ayudar a las organizaciones y a sus responsables a disponer de profesionales sanos. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad individual del policía sobre su bienestar y dónde comienza la responsabilidad de la organización?
FGS: Es muy importante que el policía asuma su responsabilidad y que se avance en la desestigmatización de su salud mental. Esta cuestión es esencial por su impacto emocional. No afrontar el problema puede llevar a su negación, a la falta de un tratamiento adecuado, a la soledad y a un mayor sufrimiento.
Todo ello está relacionado con esa cultura del héroe, especialmente después de la pandemia, como ocurrió también con los sanitarios. También influyen el miedo a las repercusiones profesionales y la falta de educación y recursos. Esto sería, básicamente, la responsabilidad individual.
La sociedad y las instituciones deben trabajar juntas para apoyar a nuestros servidores públicos. Las organizaciones, lideradas por el jefe de Policía y, por supuesto, con la implicación de los responsables políticos, han de estar convencidas de la necesidad de establecer programas de ayuda psicológica, promoción y formación en salud mental y física, sensibilización pública y una mayor integración de los servicios psicológicos. También deben participar en ese cambio de paradigma cultural, crear grupos de colaboración entre compañeros y eliminar barreras para la reivindicación laboral. Es decir, se necesita, sobre todo, un fortalecimiento de los recursos psicológicos existentes.
El bienestar del policía no depende únicamente de su responsabilidad individual: las organizaciones, las jefaturas y los responsables políticos también deben implicarse.
USECIM: Tras el manual dedicado al ámbito policial, usted coordina académicamente Buenas prácticas en Protección Civil. Estrategias de promoción de la salud y el bienestar e intervención en crisis. ¿Debemos entender este segundo trabajo como la continuidad de una misma línea o como un proyecto diferente? ¿Qué los llevó a trasladar esta reflexión a voluntarios, técnicos e intervinientes en emergencias?
FGS: Desde el primer momento vimos que el manual policial podía resultar útil para desarrollar una cultura de prevención entre todos los intervinientes en emergencias: policías locales y nacionales, guardias civiles, personal sanitario, bomberos, militares, agentes medioambientales, bomberos forestales y voluntariado de todo tipo, especialmente de Protección Civil.
Además, soy voluntario de Cruz Roja desde 1983, de Protección Civil desde 1992 y de ONCE desde noviembre de 2023. Continúo en activo realizando servicios preventivos y operativos, lo que me proporciona un conocimiento del voluntariado y de sus circunstancias.
Tras un tiempo desde la edición del manual policial, en julio de 2024, planteamos este segundo trabajo con la misma filosofía, incorporando a más autores, entre ellos voluntarios de Protección Civil comprometidos y formados, así como técnicos de emergencias con alta capacitación y responsabilidades de mando.
Ampliamos también el índice con más materias y algunas muy específicas que explican la actividad de los voluntarios, potenciando la prevención de la salud entre un voluntariado que llega a jugarse la vida en actos de una generosidad impagable. Estas buenas prácticas pueden ayudar también al resto de intervinientes. Incluso hay quien plantea que hagamos otro manual, quizá dedicado a los bomberos.

Cuidar a quienes protegen implica abordar la salud desde una perspectiva integral que incorpore las dimensiones física, mental, social y familiar del profesional.
USECIM: En el segundo manual aparecen, junto a la promoción de la salud y el bienestar, cuestiones como los primeros auxilios psicológicos y la intervención en situaciones de crisis. ¿Qué añade esta dimensión a la preparación y al cuidado de quienes intervienen ante una emergencia?
FGS: Hemos añadido cuestiones que se quedaron cortas en el primer manual para evitar hacerlo demasiado extenso. De hecho, este trabajo dedicado a Protección Civil ha resultado más amplio, sin dejar de tratar todo aquello que nos ocupa. Incluso incorporamos cuestiones relacionadas con la ética en el voluntariado, estableciendo un perfil axiológico adecuado, además de los aspectos que se mencionan en la propia pregunta.
USECIM: Después de estos años de trabajo, ¿dónde considera que siguen estando las principales carencias: en la prevención, en la formación, en la detección precoz de los problemas, en los recursos disponibles o en la cultura de las propias organizaciones?
FGS: Hemos establecido alianzas estratégicas con la FEMP, aportando una moción sobre salud mental para que pueda ser aprobada por los ayuntamientos, colaborando en un plan de prevención del suicidio, en estos manuales y en formación online sobre gestión emocional para policías locales. También hemos trabajado con la Secretaría de Estado de Protección Civil y Emergencias y con el Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad.
Esta línea estratégica de «cuidar al que nos cuida» ha contado con apoyos económicos para la edición y maquetación: en el primer manual, el policial, por parte de Asepeyo, y en el segundo, de la Fundación Salud y Persona. Estamos muy agradecidos a estas entidades porque sin su colaboración no hubiéramos podido avanzar, así como a todos los autores, que han sido muy generosos.
Aunque encendimos la mecha del trabajo preventivo en salud física y mental, deberíamos avanzar en todo: prevención, formación, cultura organizacional y liderazgo social y sostenible. También debemos incorporar la investigación y, especialmente, estudiar el cambio climático y su influencia sobre la salud mental y los riesgos psicosociales emergentes. Debemos adaptarnos porque supone un desafío para la salud mental y la seguridad.
“Deberíamos avanzar en todo: prevención, formación, cultura organizacional y liderazgo social y sostenible”
USECIM: Usted habla de bienestar integral. ¿Qué tendría que ocurrir para que este concepto dejara de depender de iniciativas concretas y pasara a formar parte de la gestión ordinaria de las organizaciones policiales y de emergencias?
FGS: Primero hay que creérselo entre todos y asumir que es muy necesario que los policías y todos los intervinientes en emergencias estén sanos, porque así su servicio será más humano.
USECIM: Recientemente nos ha adelantado que están trabajando en una futura Red de alerta de Psicólogos de Emergencias. ¿Qué necesidad pretende cubrir, en qué fase se encuentra actualmente y qué puede adelantarnos sobre el alcance que se plantea para este proyecto?
FGS: Viene a sumar a lo poco que existe actualmente y que muchas veces funciona de forma voluntaria. En nuestro caso, el profesional de la Psicología que realice esta intervención será remunerado.
La idea está muy madurada y nos encontramos en proceso de cerrar los acuerdos pertinentes entre las diferentes entidades que colaboran, por lo que en breve podremos explicar esta Red de alerta. Pretendemos que llegue a todo el país a través de sus municipios. Es una ocasión estratégica gracias a una posibilidad técnica y a una coyuntura política e institucional.
Hemos propuesto una hoja de ruta que estamos completando. En cuanto esté, les informaremos. Será en breve.

Federico Gómez Sáez, médico e intendente jefe de Policía Local jubilado.
USECIM: También nos ha indicado que esta iniciativa cuenta con el visto bueno de la FEMP. ¿Qué significa concretamente ese respaldo, qué papel está desempeñando la Federación y cuál es su propia responsabilidad en el impulso y desarrollo de la Red?
FGS: Como he dicho, para la FEMP es una oportunidad porque responde a una necesidad real, refuerza la cooperación municipal y amplía la mirada sobre Protección Civil hacia la recuperación psicosocial.
La FEMP realizará labores de difusión y sensibilización municipal, identificación de necesidades locales e impulso de protocolos y formación, estableciendo además un equipo de coordinación y evaluación.
OSCAR ETXEBARRIA
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